Productos ecológicos y garantía de origen

POST ECOLOGICO

El mercado español de alimentos ecológicos, todavía incipiente en comparación con otros mercados europeos más consolidados como el alemán, danés o francés, mantiene un ritmo de crecimiento sostenido durante los últimos diez años, acelerado recientemente como indica el propio Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio ambiente en un avance de datos de producción y comercialización de productos ecológicos en España en 2014.

Esta evolución positiva se da en un marco especial como es el del mercado de productos ecológicos, diferente en ciertos aspectos del mercado convencional. Cuando un consumidor se decide por un producto ecológico, sobre su elección están pesando ciertos factores como la salud, la calidad, la disminución del impacto ambiental y también la cercanía del lugar de producción -un concepto también conocido como “producción local” o de “kilómetro 0”- que contribuye a la sostenibilidad del método de obtención del alimento y que va muy unido al conjunto de atributos que se le supone a un producto ecológico.

De forma muy resumida, la condición de producto ecológico está definida por normativa europea (Reglamento (CE) 834/2007) y se garantiza mediante certificación de producto asociada a este tipo de alimentos, que asegura -a través del correspondiente sello emitido por un organismo certificador- que el producto se ha producido, elaborado y envasado respetando una serie de normas que tienen que ver con la ausencia de determinadas sustancias de síntesis, fertilizantes, pesticidas, aditivos artificiales, etc, en su producción y elaboración.

Dentro de los requisitos que debe cumplir un producto ecológico no está la especificación del origen del mismo. De tal forma, es perfectamente compatible que un producto ecológico elaborado en España pueda contener ingredientes o materias primas obtenidas en otros países tanto de la UE como terceros, siempre y cuando los procesos de obtención de la materia prima como de elaboración y envasado del producto terminado cuenten con la correspondiente certificación.

Esta es una circunstancia cada vez más frecuente, debido a que el aumento del mercado interior de productos ecológicos ha venido acompañado de un aumento de la importación para complementar la demanda, especialmente de ciertas categorías de producto.

Por ello, es posible que un consumidor de producto ecológico, en general concienciado y con tendencias de consumo muy en línea con los valores que representa la producción ecológica, se plantee la duda de si el producto que está comprando, y que se ha elaborado y envasado en España bajo normas de certificación ecológica, incluye ingredientes nacionales o de importación.

Como la certificación ecológica no cubre la garantía de origen del producto, y el etiquetado tampoco está obligado por ley a declarar de dónde viene la materia prima que se ha usado para elaborar el producto, el consumidor no tiene opción de conocer el origen de las judías de su fabada ecológica, los cereales de su paquete de copos de maíz y avena bio para el desayuno, o la leche de su yogur ecológico de marca blanca; y si serán judías de Navarra , cereal castellano y leche gallega, con una menor huella de carbono por al transporte, y con el valor añadido de estar consumiendo un producto “de aquí” y contribuyendo, por tanto, al desarrollo rural de su comunidad.

Ya que la certificación ecológica no incluye la obligatoriedad de garantizar el origen, la mejor forma de asegurar al cliente que está satisfaciendo plenamente su necesidad de saber de dónde viene el producto es a través de una certificación del origen español de la materia prima y de su proceso de elaboración. Algo que, sin duda, influiría positivamente en la decisión de compra del cliente y, por tanto, en el aumento del consumo de productos ecológicos que incorporaran un sello de origen nacional en su etiquetado.

 

Pedro López Salcedo

Director de PRO-VOC S.L, asesoría en marketing agroalimentario y especialista en mercado ecológico.